Dibujo del Grinch
El dibujo del grinch de esta ficha enseña al gruñón más famoso de la Navidad asomado por una chimenea. Aunque tenga cara enfadada, esta lámina está pensada para que los niños se rían, imaginen historias y se relajen mientras colorean. Es perfecta para trabajar emociones navideñas divertidas en casa o en clase mientras escuchan villancicos.
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Dibujo del Grinch: descripción del dibujo
En este dibujo del grinch los peques ven al famoso gruñón de la Navidad asomado a una chimenea, con el gorro de Papá Noel un poco torcido, como en la historia en la que intenta arruinar las fiestas del pueblo. Está rodeado de nieve y copos que caen, como si acabara de deslizarse por el tejado para robar regalos, antes de descubrir que la Navidad no depende de los paquetes, sino del cariño que comparte la gente.
Abajo aparece la frase “BAH HUMBUG!”, que parece un grito de protesta. Yo con mi clase suelo cambiarla por mensajes más alegres, como “BAH ABRAZOS”, para recordar que, igual que en el cuento, su corazón puede volverse más grande cuando aprende a querer.
- El gorro navideño tiene una franja esponjosa y una bolita fácil de colorear.
- Las manos del Grinch se agarran fuerte a la chimenea, perfectas para pintar dedo a dedo.
- Los ladrillos grandes ayudan a contar y a decidir qué colores usar.
- La nieve del marco crea una noche fría ideal para tonos azules, lilas o invernales.
Cómo colorear dibujo del Grinch paso a paso
Antes de empezar a pintar, viene bien mirar el dibujo completo y pensar qué sensación queremos: ¿Más divertida, más “gruñona” o súper navideña? En clase solemos hacerlo juntos, y cada niño dice qué color pondría primero. Así todos se fijan en los detalles y se concentran mejor.
Primero se puede comenzar por la cara y el cuerpo del Grinch. Lo más típico es usar un verde intenso para la piel y un tono un poquito más oscuro para marcar sombras en las mejillas y alrededor de los ojos. Con los lápices de colores se puede apretar un poco más en los bordes y dejar el centro más suave, para que parezca que la luz le da de frente.
Después llega el gorro. La parte principal puede ir en rojo navideño y la franja esponjosa se puede dejar blanca, añadiendo toques grises muy suaves para que no parezca vacía. La bolita del gorro también admite pequeños puntitos o líneas, como si fuera algodón. Yo con mis peques a veces propongo cambiar el rojo por morado o verde lima, y salen Grinch muy originales.
La chimenea es un buen sitio para combinar marrones y naranjas. Cada ladrillo se puede pintar de un tono distinto, o alternar dos colores para crear un patrón. Si se usan crayones, el efecto queda muy cálido, como si la chimenea estuviera encendida por dentro. El interior de la chimenea se puede dejar más oscuro para que parezca profundo.
Para terminar, el fondo y las letras dan mucho juego:
- Pintar los copos de nieve con azules suaves o plateados.
- Colorear el marco de la ventana en un tono que contraste con la chimenea (azul, morado o incluso verde).
- Rellenar las letras de “BAH HUMBUG!” con degradados de dos colores o con rayas, lunares y estrellitas.
- Añadir un cielo nocturno alrededor del marco con azules oscuros, cuidando de no tapar la nieve.
Actividades con dibujo del Grinch en clase y en casa
Este dibujo del grinch no solo sirve para colorear; también puede convertirse en el centro de muchas actividades navideñas. A mí me gusta usarlo para hablar con los niños de los días en los que estamos de mal humor y cómo los colores pueden ayudarnos a cambiarlo.
En casa, las familias pueden imprimir varios ejemplares y dejar que cada miembro pinte su propia versión del personaje. Luego se comparan las caras: ¿Quién ha dejado al Grinch muy enfadado y quién lo ha transformado en un amigo más simpático? En clase, el dibujo puede formar parte de un mural de Navidad, donde se mezclen personajes alegres con este gruñón tan famoso. Algunas ideas sencillas:
- Crear una guirnalda de chimeneas: cada niño colorea un Grinch, se recorta la parte del personaje y la chimenea, y luego se unen todas las piezas con una cuerda.
- Inventar un cuento alternativo: después de colorear, los peques escriben (o dictan al adulto) qué pasa para que el Grinch cambie de opinión y se vuelva más amable.
- Hacer un juego de emociones: se colorea una versión con colores muy fríos y otra con colores cálidos, y se habla de qué sensaciones transmite cada una.
- Preparar una tarjeta de felicitación divertida: se dobla la hoja, se pega el dibujo coloreado por delante y dentro se escribe un mensaje cariñoso, aunque el personaje aparezca serio.
Con estas propuestas, el dibujo se convierte en una herramienta para hablar, compartir y reír. Los niños practican su motricidad fina mientras colorean, pero también aprenden a expresar cómo se sienten y a ponerse en el lugar de los demás, incluso del gruñón de la historia.
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Cada nueva categoría es una puerta a otra historia que los niños pueden inventar mientras colorean. Hoy puede tocar un Grinch refunfuñón, mañana una princesa alegre y pasado un dragón o un fantasma simpático. Lo importante es que cada trazo con lápices de colores o crayones se convierta en un momento tranquilo, creativo y lleno de imaginación compartida.
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